¿Cuánta importancia tiene el lenguaje en nuestra vida? Una respuesta desde la PNL

¿Cuánta importancia tiene el lenguaje en nuestra vida? Responder a esta pregunta es algo que infinidad de personas han hecho ya a lo largo de la historia. Desde la Filosofía, la Psicología, la Lingüística, la Antropología, etc., muchos estudiosos han dado razones de por qué el lenguaje y la comunicación en general son tan importantes para el ser humano.

Habitualmente, la respuesta gira alrededor del hecho de que el lenguaje nos permite intercambiar información con otras personas, nos acerca a ellas, nos da la oportunidad de compartir datos, llegar a acuerdos, dar órdenes, justificar decisiones… capacidades todas ellas de gran valor para la supervivencia y la convivencia.

Sin embargo, pocas veces el acercamiento al lenguaje se hace desde una intención y objetivo tan profundo como el que nos propone la Programación Neurolingüística.

Desde la PNL, que basa algunos de sus postulados en los trabajos de grandes personalidades como Noam Chomsky, Gregory Bateson o Karl H. Pribman, el lenguaje se estudia como una puerta de entrada, como un camino de conocimiento, a la mente de las personas.

Escuchando atentamente, y conociendo los patrones y modelos presentados por la Programación Neurolingüística, podemos conocer cómo la persona que nos habla está pensando y sintiéndose, cuáles son sus creencias, sus valores, los significados que da al mundo.

Además, a partir de esta forma especial de observar el lenguaje, podemos diseñar preguntas, mensajes, desafíos, estrategias, que elevan nuestra capacidad de influencia y persuasión.

El Metamodelo del Lenguaje es una propuesta de la Programación Neurolingüística que presenta una serie de distinciones y patrones a partir de los cuales todas las personas construimos nuestros mensajes verbales y no verbales. Así, de la escucha u observación de nuestra comunicación y de la de las otras personas, podemos extraer modelos de cómo cada uno de nosotros piensa y siente, en qué aspectos de su experiencia está concentrando la atención y qué sistema de creencias y valores estructura su vida y su relación con el mundo.

Consideremos el siguiente ejemplo, que consiste en una frase pronunciada por un hombre de mediana edad:

“Nadie me quiere”

Ante esta sentencia, son varias las estructuras que podemos identificar y que nos pueden proporcionar información sobre cómo ese hombre organiza su experiencia.

Preguntémonos, y preguntemos también si podemos a quien pronuncia la frase, las siguientes cuestiones: ¿Está seguro de que nadie en todo el planeta le quiere? ¿Ni siquiera los miembros de su propia familia? ¿O realmente se está refiriendo a un conjunto concreto de personas que él desearía que le quieran y no lo hacen? ¿Y cómo sabe que no le quieren? ¿Puede leer sus mentes y sus corazones? ¿Qué señales percibe del resto del mundo para haber llegado a esa conclusión y qué proceso mental de significación ha seguido para ello? Por último, ¿Qué significa “querer” para esa persona? ¿De qué manera desea ser querido?

Tirando del hilo, podemos obtener mucha y muy valiosa información acerca de ese hombre, tomando como extremo inicial solamente las tres palabras “Nadie me quiere”.

Por supuesto, la investigación sobre las demás personas requiere precisión, elegancia y un especial cuidado de su bienestar y comodidad.

Entonces… ¿se trata solamente de estudiar el lenguaje? Para nada. La PNL también nos propone una forma de conocer cómo cada persona está viviendo su propia comunicación, qué imágenes, sonidos y sensaciones dan forma a sus mensajes… en definitiva, qué experiencia interna, personal, íntima, está construyendo su manera de comunicarse. Y, por supuesto, cómo podemos intervenir, influir, ajustar, esa experiencia con nuestras palabras.

Submodalidades, líneas y estructuras temporales, posiciones perceptivas, condicionamientos y anclas, identidad y organización sistémica…son conceptos que se refieren directamente a la experiencia de vida de cada uno de nosotros. La PNL no es teoría, ¡¡es pura vida!!

Imagina cómo mejoraría tu comunicación, cómo aumentaría tu capacidad de manejar las distintas situaciones posibles en entornos de negociación, persuasión, terapia, seducción, educación, liderazgo…si adquirieras las habilidades que el conocimiento de la Programación Neurolingüística puede aportarte.

El lenguaje, la comunicación, es un fenómeno vital y todos estamos invitados a  asistir a  él. Y conocer su estructura, la  gramática viva  que le da presencia y movimiento, nos convierte en comunicadores más eficientes en el día a día personal y profesional, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestros colaboradores en el trabajo, con nuestros posibles compradores, con nuestros alumnos y nuestros pacientes o clientes. En definitiva, el lenguaje nos acerca a la vida y al privilegio de vivirla plenamente.